Tras llevar muchos años impartiendo clases tanto a mujeres como a jóvenes y niños me di cuenta de la gran responsabilidad que supone enseñar artes marciales a niños y especialmente niñas y hacerles creer que están preparados para una situación real en la que tengan que reaccionar y hacer frente ante un ataque por parte de un agresor.
Ante esta posibilidad y mi experiencia con las clases con mujeres llegué a la conclusión de que muchas de estas niñas pronto serán mujeres y que si sigo enseñando artes marciales únicamente como un juego les hago un flaco favor.
Niños y padres saben que van a una clase de artes marciales cuyo fin no es ganar trofeos ni medallas, ni tampoco hacer exhibiciones. Entonces, ¿qué esperan sus padres de mis clases? Y ellos, aunque se divierten, pero ¿qué esperan ellos también sacar de mis clases? Aquí es cuando me doy cuenta de que no puedo seguir orientando mis clases a un mero método de juegos, katas, golpeos al aire, y técnicas de exhibición...porque la defensa personal real no funciona asi. Es por eso que desde hace meses enseño a los niños las mismas técnicas que a los adultos y con la misma complejidad...eso sí, adaptando el lenguaje a su edad y de una forma más pedagógica...
Una tarde más decido seguir con el temario de agarres y escapes contra agarres, en este caso agarres por detrás y una vez les enseño la primera parte de la técnica, les invito a que cada uno piense cómo pueden terminar la técnica. Todos se ponen a trabajar por parejas exprimiendo el cerebro para tratar de terminar la técnica lo más perfecta posible, añadiendo algunas proyecciones, luxaciones o cualquier variación que pudiera impresionarme....entonces les comento: "practicais ninjutsu, sois ninjas, no tenéis que jugar limpio..... debéis jugar sucio...vuestra supervivencia puede depender de ello".
Terminado el tiempo cada uno de ellos por parejas se dispusieron a mostrar su técnica y verdaderamente me impresionaron, tanto que tuve que sacar el móvil y grabarlos para que al menos sus padres viesen el gran trabajo que realizan, sin embargo les dije: "muy bonito, pero no es eso lo que quiero que hagais, debéis saber que si es necesario debéis ser capacer de jugar sucio, entonces les mostré cómo podian dar un cabezazo al agresor de atrás para confundirle o dar un pisotón a la vez que le rompes un dedo de la mano o acceder tras el cabezazo al abductor de su pierna o zonas más dolorosas...
No penséis que enseño a los niños a ser unos gamberros, al contrario, al igual que con la mayoría de las mujeres con las que trabajo, les cuesta muchísimo sacar esa parte de dentro y si no la entrenan, aunque sea de forma controlada y con absoluto respeto con sus compañeros no serán capaces de hacerlo ante una situación real.
Hay un dicho que en la defensa personal decimos la mayoría de los instructores "si no se entrena no sale"...es por eso que de vez en cuando es necesario entrenar "jugar sucio", aunque no sea lo más deportivo...claro que como mi maestro Araki dice..."el budo no es un deporte"
Así que os pregunto: ¿si vuestra integridad dependiera de ello, seríais capaces de jugar sucio? ¿Y vuestras hijas, madres, hermanas y amigas, pensáis si serían capacer de jugar sucio?


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